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ESCRITOS-G: “Un experimento de toda una vida”

Posted in Discurso-Conversaciones, ESCRITOS-G by ARQUITECTURA-G on marzo 15, 2013

Conversación entre  Eduardo Longo, Gonzalo Sarnago, Ekhi Lopetegi y ARQUITECTURA-G

Publicado en Apartamento Magazine #10

Fotografía: Richard Jensen

INTRO (ARQUITECTURA-G)

Al ojear el libro “Residências em São Paulo: 1947-1975” de Marlene Acayaba, nos encontramos con una gran sorpresa en sus últimas páginas. El libro se centra en clásicos de la Escuela Paulista de segunda mitad del siglo XX, con su particular interpretación del movimiento moderno ligada al hormigón. De pronto, descubrimos una pequeña casa proyectada en 1970 por Eduardo Longo, destinada a acoger tanto su vivienda como su oficina. Sobre esta primera vivienda construyó nada menos que ¡una esfera habitable!

Eduardo concibió un apartamento esférico, una maqueta a tamaño real de una cápsula habitacional autónoma que, compartiendo estructura con otras, podría formar edificios de viviendas. Desde 1972 y hasta hoy en día ha modificando constantemente tanto la casa original como la esfera,  experimentando sobre el edificio en el que todavía vive.

Gracias a la colaboración de nuestro hombre en Sao Paulo, Gonzalo Sarnago, tenemos una conversación vía skype con Eduardo, que amablemente nos atiende desde la misma casa objeto de conversación. Como siempre, a este lado de la línea nos acompaña Ekhi Lopetegi.

ARQUITECTURA-G

Entendemos que, tal y como lo muestras, la casa se desarrolla como un proceso en el que distinguimos de manera general tres niveles: eventos personales que marcan tu biografía, hechos arquitectónicos o tendencias históricas que se traducen en la casa (racionalismo, tropicalismo, posmodernidad, metabolismo…), y un tercer nivel que remite a tu desarrollo como arquitecto y tus objetivos. Nos gustaría saber en qué grado y cómo se reflejan estos aspectos en la casa.

EDUARDO LONGO

Bueno, comenzaré un poco antes de esta casa. Al principio yo pensaba hacer derecho, luego ingeniería agrónoma porque mis padres tenían propiedades agrícolas, pero finalmente me decidí por la arquitectura sin saber muy bien en qué consistía. Cuando todavía era estudiante unos tíos míos me encargaron una casa en la playa, mi primer proyecto (Casa do mar Casado Guarujá, 1960). Al construirlo nos dimos cuenta de que sobraban algunos pilares, lo que ya entonces me hizo desconfiar un poco de la ingeniería.  Esto provocó que comenzara a plantearme la arquitectura de una manera más intuitiva.

La tónica general de lo que se planteaba en la escuela seguía la línea del racionalismo y el movimiento moderno proponiendo una arquitectura en serie y popular.  Sin embargo, mi proyecto llevaba a cabo una aproximación más bien escultórica a la arquitectura. Cuando mostraba este proyecto en clase gran parte de los profesores hacían bromas al respecto, ya que rompía con muchos de los cánones del racionalismo dominante. De todos modos mi actitud nunca fue pretendidamente contestataria. Simplemente trabajaba la arquitectura como un escultor que buscaba hacer algo diferente y libre.

EKHI LOPETEGI

Entendemos que la casa que hoy nos ocupa recoge algunas decisiones espontáneas y hay un componente lúdico e irónico que marca su tono. ¿De qué modo crees que lo lúdico o lo irónico forman parte de la arquitectura y de la casa?

EDUARDO LONGO

En la segunda casa que hice (Casa de Margarida Guarujá, 1965)  introduje un elemento explícitamente lúdico. Ya recibía críticas porque la estructura estaba oculta, y eso en aquella época no estaba bien visto… así que decidí mostrarla deliberadamente. Utilicé elementos reciclados como el encofrado de un depósito de agua cilíndrico que servía de núcleo estructural y soporte de la escalera. También contenía armarios. Una vez acabó el proyecto puse una margarita encima de este núcleo central. La casa paso a ser conocida como la “casa de la margarita”.  Algún profesor preguntaba si expresaba una actitud “anti-máquinista”… para mí era simplemente un gesto que expresaba cierto humor. Todo mi primer periodo se puede caracterizar por tener una idea escultórica de la arquitectura, como refleja el ejercicio de triangulación de la tienda de discos Hi-Fi (Iguatemi São Paulo, 1966).

Sin embargo, la casa bola representa una ruptura y un retorno al racionalismo a través del metabolismo. Es una tentativa de hacer una arquitectura lo más racional posible. Se trataba de hacer una arquitectura ligera, de trabajar sobre un objeto ligero inspirado en la industria automovilística o aeronáutica dejando de lado la pesadez del hormigón. La idea principal era la de compactar y liberar espacio del suelo, de trabajar con menos volumen, ocupar menos espacio.

GONZALO SARNAGO

Uno de los rasgos más bonitos que la casa fue sufriendo es que formaban parte de un proceso que era simultáneamente una experimentación arquitectónica y vital.  ¿Qué pasó en tu vida para que la casa cambiara como lo ha hecho?

EDUARDO LONGO

Tuve cierto prestigio como arquitecto, estuve ‘de moda’ durante un tiempo aquí. Tenía muchos clientes y hacía casas grandes para gente rica, de tipo rústico o brutalista… La Casa AC (São Paulo, 1968) la proyecté para un griego que quería una casa que se asemejara a las casas de Grecia. La Casa ABH (São Paulo, 1970) suponía cierta introducción en el posmodernismo que rápidamente abandoné. Por aquel entonces comencé a hacer uso de ‘sustancias ilícitas’, y eso me hizo cambiar de dirección en mi arquitectura.

Casa original sobre la que actualmente se sitúa la esfera

Interior de la casa original en los 70

ARQUITECTURA-G

Y, ¿cómo comienza la Casa bola? ¿Cuál es la secuencia cronológica de la Casa bola?

EDUARDO LONGO

Siempre tuve clara la idea de tener la casa y el lugar de trabajo juntos. En 1969 la parcela era un terreno vacío muy pequeño con la suerte de tener otra calle al fondo, por lo que tenía dos frentes. Mi reacción inmediata fue dividirlo en diagonal y hacer dos torres opuestas, una para la casa y otra para la oficina. Viéndolo en sección longitudinal se observa que el automóvil puede entrar libremente en la planta baja hasta la sala de estar. No quería perder espacio con un garaje.

De cara al exterior mi arquitectura era muy cerrada. Todo estaba volcado para dentro, donde sí que se apreciaban espacios abiertos. Creo que está relacionado con mi forma de ser. Siempre he sido bastante liberal pero también muy tímido y creo que las casas de esa época lo reflejan bien.

Entonces surgió la idea de hacer un proyecto de unas casas en Sao Paulo y empecé a desarrollar la idea hacer algo parecido a unos árboles, con la copa encima. Eso acabó derivando en la idea de la esfera encima de lo ya existente. Cuando tuve esa idea sentí como si hubiera tenido una gran revelación. Estaba pensando en construcciones ligeras y la idea de la esfera fue casi una iluminación mística, quizás una sensación un poco exagerada debido a ciertas sustancias, pero en cualquier caso, tomé la firme decisión de dedicarme con fuerza al proyecto de las esferas.

Me fascinaba esa idea de levedad. El apartamento-bola era el sueño de liberar el suelo de la ciudad. La propiedad privada debería comenzar por encima del suelo, y el suelo debería ser transitable y atravesable por cualquiera, sin grandes paredes ni muros. El rascacielos me parecía una idea superada. No consigo entender por qué estos grandes edificios no están conectados entre sí, con rutas peatonales en altura como alternativa y complemento a las del suelo. Le Corbusier ya utilizaba este concepto de “largo” en vez de “alto” en algunas propuestas. Comencé también a preocuparme por la falta de relación de la parte interna con la parte externa. Empecé a recibir a los amigos con la puerta abierta, a transformar la planta de la casa en algo más abierto, a perder la timidez de la que hablaba. Las imágenes de la época enseñan bien ese proceso de cambio.

Planté un par de árboles, relacioné la vegetación interior y exterior… y vi que podía hacer un pasaje público dentro de mi propia casa conectando las dos calles. Tomé la decisión de cerrar mi oficina como la entendía hasta entonces para emprender una especie de proyecto de catarsis. En 1972 dejé de aceptar proyectos nuevos. En algunos casos eran figuras conocidas como presentadores de televisión los que me hacían encargos, pero les decía que no y les recomendaba algún colega. Sólo acepté proyectos de reforma, con la idea de que el edificio que se me encargaba estaba ocupando un terreno virgen que había que liberar. Proponía al cliente la idea de concentrar la casa en la parte superior, dejando debajo solo los pilares y el acceso. ¡Hice 13 proyectos con esa voluntad que no fueron aceptados por los clientes!

EKHI LOPETEGI

Nosotros entendemos esta casa como el resultado de un proceso en el que se van sedimentando distintas capas. ¿Son estas capas independientes entre sí o lo ves cómo un conjunto?

EDUARDO LONGO

Es completamente independiente. Yo siempre pensé en liberar la planta y en hacer grandes edificios con bolas, en los que la bola era un simple módulo que se iba repitiendo. La bola está encima de esta casa, pero podría estar en cualquier otra parte. No es nada más que una maqueta. Me había hartado de superficies grandes para gente rica y pensé en este concepto de esferas para una gran clase media, que pudiera ser popularizado como sucedió anteriormente con los frigoríficos o los automóviles. Pensaba que la esfera se encontraría dentro de una estructura común, como las viviendas adosadas, pero que sin embargo serían independientes entre sí al no estar pegadas pared con pared. Cada uno sería dueño de su entorno individual y familiar.

ARQUITECTURA-G

Siguiendo en la misma línea y en relación al proceso de sedimentación mencionado, nos preguntábamos hasta que punto algunas partes se han quedado obsoletas o no.

EDUARDO LONGO

La casa-oficina original funciona perfectamente bien y es muy agradable para vivir, no creo que se haya quedado obsoleta. Si le quitáramos la bola no le pasaría absolutamente nada, es algo completamente independiente. Actualmente en la planta baja hay un espacio donde se dan clases, una productora, un salón grande y abierto… Si se quiere se pueden abrir las puertas y se pueden comunicar las dos calles como anteriormente. Estuvo abierto 15 años, de día y de noche.

GONZALO SARNAGO

¿Y cómo fue tener la planta baja abierta durante 15 años en una ciudad como Sao Paulo?

EDUARDO LONGO

En aquella época la ciudad no era tan violenta, tan salvaje. También era una apertura de cierta discreción, con plantas y algún banco interior. Más tarde se fueron estableciendo pequeñas tiendas. Era una cosa muy hippie. Se trataba de despojarse de lo que uno tenía para compartirlo con los demás. De tener menos cosas, y por lo tanto ser más ligeros, pensando que esa orgía consumista de nuestras sociedades formaba parte del pasado. En esa época tenía 30 años. Como se ve en las pinturas de las paredes de mi casa digamos que yo alucinaba de noche mientras que de día seguía con mis proyectos, con mi rutina consciente y correcta. Esas pinturas fueron producidas de una manera completamente aleatoria. Comencé con un sofá de hormigón, sustituyendo los colchones por tierra y vegetación, desocupando el espacio de la planta baja para concentrar la casa en los 40m2 de la planta superior, que antes sólo era el dormitorio. Creo que fue una manera de soltar todos mis demonios. Creía que estaba iluminado por los cielos y guiado por los ángeles, y ¡que esa pintura era como la capilla sixtina! Y simplemente no sabía lo que estaba haciendo, iban apareciendo figuras… nada tenía un sentido real. Había también una pared muy negra… hay alguna foto por ahí con una gallina. Era una especie de rincón de macumba o vudú, una mezcla muy grande entre el sincretismo religioso, el sincretismo arquitectónico, el humor y la alucinación.

Este intenso periodo de catarsis duró un año y medio. Tras él cogí una hepatitis y me pasé dos meses en la cama con todos esos demonios merodeándome. Empecé a reflexionar y vi que era preciso volver a tener un poco mas de racionalidad en mi vida. En esa época asustaba a todos mis clientes, se acercaban a mi casa, veían las paredes con pinturas y frases escritas y huían. Un cliente, que también era mi primo, fue el que me dijo “tienes que parar”.

Al mismo tiempo que decidí cerrar mi oficina acepté un proyecto de reforma (Galeria Collectio, São Paulo 1972). Fue un proceso muy interesante en el que pude experimentar con estructuras metálicas, con fibra de vidrio o construcciones prefabricadas. Mientras experimentaba con el edificio antiguo realicé en su interior un edificio nuevo, desmontable y ligero. El interior de este proyecto era puro color. El humor era muy importante también. Hay una viga metálica que se apoya en una ménsula de piedra con molduras, y encima de esa estructura metálica había una cubierta que dejaba pasar la luz, formada por un colchón de plástico transparente relleno de agua. Como una cama de agua gigantesca.

GONZALO SARNAGO

Esta foto aglutina todo lo que estamos hablando.  La obra fue hecha en el inicio de la catarsis, cuando estaba descubriendo materiales más ligeros.  Me recuerda a una foto del Kunsthal de Koolhaas en Rotterdam en la que aparecen juntos un pilar de hormigón, un pilar metálico y una viga Vierendeel. Aquí tenemos una cubierta rellena de agua por la que entra luz, una estructura desmontable de nueva construcción, paredes de obra pintadas de colores chillones, y una ménsula de orden jónico y material que poco tiene que ver con las estructuras metálicas…

EKHI LOPETEGI

Encontramos que si bien tu propuesta deja lugar a la ironía no cae en la banalidad, tiene un rigor arquitectónico. ¿Qué opinas del límite entre lo riguroso o lo serio y lo banal que podemos encontrar en algunos ejemplos del posmodernismo?

EDUARDO LONGO

Cuando vi el primer edificio de gran porte de estilo posmoderno, el AT&T building de Philip Johnson en Manhattan, quedé realmente en shock, no me gustó. Pero en fin, qué es eso comparado con lo que está haciendo ahora Zaha Hadid o Calatrava, con todo respeto a su creatividad… Frank Gehry fue algo maravilloso, pero esto hoy en día esto ya no se sostiene, es totalmente antiecosistema, un desperdicio que ya no se justifica. Hay cosas que de repente son maravillosas pero quedan superadas. Por otro lado, hay otros momentos de un neorracionalismo que me gustan, como Steven Holl. Creo que él o Herzog&DeMeuron, e incluso el mismo Koolhaas, saben situarse bien en ese límite entre lo serio y el espectáculo.

ARQUITECTURA-G

La bola es una maqueta hecha a escala como experimento de un solo módulo de edificios de esferas como cápsulas habitacionales. Siendo un experimento en el que tú has vivido, habrás obtenido conclusiones sobre las ventajas e inconvenientes de esta geometría singular. ¿Hay algo que ha resultado fallido o que cambiarías?

EDUARDO LONGO

Ciertamente tiene varios inconvenientes. Primero me gustaría apuntar que la escala es 0,8:1 y que, por tanto, la esfera debería ser mayor en realidad. El primer inconveniente es que la ventana de la parte superior necesita de algo que la cubra bien para cuando llueve. Falta un vierteaguas en la parte superior de las ventanas para que el agua no entre. También debería tener algún elemento para protegerlas del sol en verano.

Por otro lado, está claro que es difícil adaptar el mobiliario. En un inicio pensaba en piezas de mobiliario que fueran de plástico inyectado en moldes, piezas que encajaran perfectamente en la esfera. Pensaba en un material continuo que resolviera todas las necesidades. Hoy en día pensaría en piezas modificables según las necesidades cambiantes de quien viva en una casa como esta. La esfera podría estar limitada también por una cáscara que colectara energía solar, otorgando autonomía energética.

ARQUITECTURA-G

¿Cuál sería la mayor virtud, lo que te hace más feliz de vivir en la casa bola? Tanto desde el punto de vista personal como desde el punto de vista conceptual.

EDUARDO LONGO

Como edificio de apartamentos, una de las virtudes reside en el hecho de poder disfrutar de las ventajas de una vivienda unifamiliar aislada pero en el contexto de un edificio colectivo.  Cada bola podría tener también cierta identidad, no tendrían por qué ser iguales. Otra ventaja de un edificio de viviendas planteado así es que tendría un grado de transparencia mayor que los convencionales de ahora, con el aire pasando y buena ventilación. En lo conceptual me gusta que se logra una vivienda de uso compacto.

EKHI LOPETEGI

Cuando uno proyecta para sí mismo tiene una libertad que no tiene cuando se proyecta para un cliente, y sin embargo, hay una serie de condicionantes externos, por ejemplo la legislación que cada vez normaliza y estandariza más la arquitectura. Nos gustaría saber cómo has vivido la relación con estos limites y condicionantes. Por otro lado, estando la casa en el centro económico y financiero de Sao Paulo ¿podríamos decir que se trata de una casa manifiesto?

EDUARDO LONGO

La limitación mayor era la forma esférica. La segunda es que cuando yo comencé la casa era soltero y me podía permitir una casa libre sin compartimentaciones. El proceso de transformación de la casa era también un proceso de adaptación a una vivienda para una familia con dos niños. Tuve que adaptar la esfera a un sistema de vida muy convencional.

La idea inicial era la de utilizar materiales muy livianos, quería hacer los cerramientos con tela… algo desmontable. Durante el proceso de construcción la esfera acabo transformándose en una cáscara de fibrocemento armado que un amigo, que ya tenía experiencia con el material porque se había hecho un barco, me ayudó a construir. De ahí se pasó a la argamasa armada haciéndose más leve. El proceso duro 5 años y fui experimentando y descubriendo formas de construirlo. Todo funciona muy bien y está pensado como un objeto único, listo para la industria como un automóvil. Como si me hubiera hecho un huevo a medida.

Más que un manifiesto, para mí es un objeto arquitectónico, muy feo por fuera, poco atractivo pero divertido. Por ejemplo, tuve que hacer una chimenea muy alta para un establecimiento contiguo con el fin de que no expulsara todo el humo en nuestra vivienda y tuve la brillante idea (el lugar se llama yellow giraffe) de hacer una chimenea en forma de jirafa. Así que hoy en día los viandantes se encuentran una exquisita bola y al lado una chimenea con forma de jirafa. Considero que el factor lúdico es importante.

ARQUITECTURA-G

Para acabar hay dos detalles más que muestras en tu página que nos han llamado la atención. Una es el momento en el que sufres un cambio drástico y decides poner orden en tu vida y como metáfora de autodisciplina decides pintar toda la casa y todas tus posesiones de verde militar. Y la otra es una imagen donde dices que la casa empieza a expresarse hacia el exterior y vemos un macaco subido en un árbol increpando a unos viandantes. ¿Qué es esto?

EDUARDO LONGO

Era un macaco disecado que puse ahí a modo de broma. Todo surgió un día en el que decidí sacar muchas de mis posesiones a la calle. Tenía varios objetos de valor como cosas de latón y obras de arte, y entre estas cosas estaba este macaco disecado. Coloqué todo fuera y me puse a observar cuánto tiempo duraría todo antes de que se lo llevaran. La verdad es que se llevaron pocas cosas. No sé si era por que se sentían observados o por honestidad. También saqué las obras de arte sobre las que yo había pintado. Tampoco es que tuviera muchas cosas, mi filosofía es la de no cargar con mucho en la vida.

Cuando pinté todo de verde venía de una época de gran caos. Como reacción a esto decidí pintar absolutamente todo de verde militar para imponerme autodisciplina. Tenía un Porsche fantástico que también pinté de verde y lo convertí en la pick-up que utilicé para llevar los materiales de obra. Lo pinté con látex  y pintura de pared. Todo el mundo me preguntaba el por qué. El coche pasó de ser un Porsche a ser un “Por qué” Tenía una actitud un poco hippie como he explicado…

EKHI LOPETEGI

Hemos visto que el proyecto de la casa no está acabado y que hay previsto hacer una segunda bola encima de la primera sujeta por una estructura metálica. Entendemos que la casa forma parte de un proceso abierto. ¿Cómo ves el futuro de la casa bola?

EDUARDO LONGO

Sí, la casa siempre ha sido un proceso abierto. Me gustaría poder poner otra bola encima y  poner un ascensor que llevara de una a otra, pero en realidad todos mis esfuerzos en los últimos tiempos están puestos en el lateral de la bola donde quiero implantar una serie de jardines sobre los tejados de los edificios existentes. Hice una serie de cubiertas verdes en los tejados de al lado. Ya sé que está muy de moda, pero creo que responde a una serie de ideas utópicas con las que me siento muy identificado. Esto se podría hacer en ciudades nuevas como Sao Paulo donde existen edificios altos. Se trataría de intervenir más o menos a 10 m de altura y una a una ir haciendo cubiertas verdes que se expandieran como un jardín. Me gustaría plantar una semilla haciendo eso mismo en mi propia casa. Por eso, compré el terreno edificado que hay al lado de la bola e hice un diseño de cómo podía ser uno de esos jardines suspendidos con pasarelas que lo comunicaran con otros edificios…

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